La iglesia de Laodicea, un mensaje de actualidad

Introducción

Usted puede copiar, imprimir, y utilizar este material de reflexión sin el permiso expreso del autor.

laodiceaQué respuesta daría usted a las preguntas siguientes: ¿Cómo está la situación actual de la Iglesia en el mundo... en su país... en su ciudad..., y en su congregación? ¿Se podría establecer un paralelismo entre la iglesia de Laodicea y nuestro cristianismo contemporáneo? ¿Se ha preguntado alguna vez, amigo lector, cuáles son las características de un cristiano tibio? O ¿cómo está influyendo la sociedad materialista dentro de nuestras congregaciones?

Ciertamente, éstas son preguntas difíciles de responder. Sin embargo, a través de las páginas de la presente reflexión, realizaremos algunas observaciones que nos permitirán elaborar respuestas adecuadas, conforme a las instrucciones siempre actuales de la eterna Palabra de Dios.

Así, pues, el propósito de esta obra es ofrecer una sensata recomendación al pueblo de Dios, basada en el pasaje bíblico de El Apocalipsis 3:14-22; recogiendo del texto los principios espirituales más importantes y trayéndolos a nuestra época, en una arriesgada pero interesante labor de acercamiento.

El presente estudio bíblico y devocional nos guiará hacia una comprensión adecuada sobre el significado de la «tibieza espiritual», para alcanzar a comprender que el verdadero cristianismo no se fundamenta en una religión, sino en una persona: Jesucristo, y que nuestra relación con Él es lo que garantiza el triunfo de la vida cristiana, por encima de la liturgia, los ritos, actividades eclesiales o formalismos religiosos.

Resulta indudable que el contenido de las cartas a las siete iglesias nos transmite hoy un mensaje importante a todos los cristianos. Pero, principalmente es la exhortación de Jesús a la comunidad de Laodicea, en especial, la que adquiere un notable interés para nuestros días; pues cada vez se hace más necesario vincular el mensaje de la Biblia con las necesidades reales de nuestra Iglesia contemporánea; a ello estamos llamados todos los cristianos.

Seguramente habrá opiniones para todos los gustos. Algunos pensarán que hoy la Iglesia está atravesando momentos de auténtico auge, de avivamiento o de esplendor. Otros, por el contrario, tendrán la imagen de una Iglesia muy deficiente, en términos generales... Y aunque la condición en la que se encontraba aquella iglesia tal vez no refleje la situación de todas las iglesias en el mundo de hoy, debemos admitir que si en el primer siglo existió una comunidad cristiana como la que se hallaba en Laodicea, donde la situación espiritual era verdaderamente preocupante, no es nada extraño pensar que también hoy existan congregaciones que se acerquen al modelo de aquella singular iglesia, el cual vamos a descubrir a lo largo de la presente reflexión bíblica.

No obstante, teniendo en cuenta las aportaciones presentadas en esta obra, se hace preciso realizar un análisis de nuestra actual condición espiritual, con toda humildad delante del Señor, deseando que la iluminadora Palabra de Dios obre en nosotros, y saque a luz todo pecado y también toda virtud. Y, desde luego, yo me incluyo como cristiano imperfecto y en buena medida también culpable de las amonestaciones que se hacen a la Iglesia del Señor, a través de las afirmaciones del pasaje que vamos a desarrollar.

Se espera que la lectura del presente mensaje no resulte en vano, sino que por medio de estas reflexiones alcancemos una conciencia más transparente, si cabe, de lo que significa ser cristiano en un mundo cristianizado; encontrar, a la vez, una alternativa bíblica a las sugerentes propuestas que ofrece nuestra sociedad, y con ello adquirir el auténtico sentido de la vida cristiana, el cual se fundamenta, ayer como hoy, en la Persona y obra del mismo Señor Jesucristo.

«Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí» (Isaías 29:13).